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Annalu: “mi piel no es perfecta, y eso la hace única”

Sufrir de acné parece ser una historia que solo termina en tragedia. Yo también creía eso:  que sería doloroso, costoso, eterno o bien, imposible. Hoy, te cuento cómo resultó ser exactamente lo contrario. 

Mi historia con el skincare no siempre fue del todo buena. Utilizaba un productos solo por mantenimiento y limpieza, incluso despues me olvidaba que lo tenía y no lo volvía a usar. 

En mi adolescencia, mi piel fue bastante normal, brotaba una que otra vez. Luego, poco a poco, comenzó a brotar exponencialmente hasta llegar al punto de alarmarme por completo pues se estaba saliendo dolorosamente de control. 

Comencé a investigar ingredientes naturales que ayudaran y claro, aplicar aloe o miel de vez en cuando me lograba calmar por un momento, pero era casi imposible mantener eso a largo plazo. 

El impacto emocional es fuerte, me costaba verme en el espejo, no podía evitar pensar en que las demás personas estaban criticando la apariencia de mi piel. Aun así, por la misma desesperación, seguía tocando los brotes irritándolos más. ¡Eran incontables!  Llegué a creer que mi piel estaba condenada a ser así, lo que provocó que me cerrara a seguir buscando soluciones, me rehusaba a “gastar dinero” en algo que estaba segura no me iba a funcionar. 

Me enojaban los comentarios de “¿Qué le pasó a tu piel? ¿Ya viste cómo la tenés?” Y solo asentir y pretender una sonrisa mientras pensaba “¿Acaso crees que no lo sé?”

Fue entonces cuando una terrible intoxicación por comida me llevó a la sala del médico y me hizo las mismas preguntas molestas, solo que esta vez fue diferente: él me sugería una solución…¡Peróxido de benzoilo!

¿Cuándo llegaré a la parte de Kalon? Ya casi, pero como sabrán, la piel es un proceso. 

Entonces, ya me tenían, utilizando el peróxido día y noche, todos los días y yo desconocía sus efectos secundarios hasta que los comencé a notar. Sí, mi piel se estaba desinflamando, casi no tenía brotes nuevos y disminuyó considerablemente la rojez; pero mi piel, que antes era grasa… ¡Parecía como si hubiese sido víctima de Medusa por su apariencia casi de piedra! Estaba extremadamente seca, hasta me dolía al sonreír. Optaba por cremas convencionales que claro, me hacían brotar ¿Entonces?

¡HOLA KALON!

Ahora sí. Muy apenada por mi piel, me acerqué a Kalon, en donde inmediatamente el aspecto de mi piel dejó de importar porque estaban dispuestas a ayudarme. La rutina coreana me resultaba familiar gracias a todos los videos de YouTube que fueron parte de mi proceso de investigación. Pero tantos pasos de hidratación me parecían una locura cuando ya había tenido malas experiencias a penas con cremas. Fue entonces cuando aprendí lo siguiente: 

  • La limpieza no es una “cura” pero si la base para trabajar la piel como un lienzo.
  • Al usar algún tratamiento farmacéutico, debemos conocer cómo utilizarlo, cómo combinarlo (de ser posible) y sus efectos a corto y largo plazo. 
  • La piel es una esponja que absorbe todo. Los pasos están diseñados para nutrir los poros capa por capa. 
  • Cada piel es diferente y es fundamental saber qué se le está colocando.

MI RUTINA

  • Snail Cushion Foam
  • Snail Bee Toner
  • Snail Bee Essence 
  • Snail serum
  • All in one
  • The Star Mild Sun Block (Si, existe el protector solar que no es grasoso)

Inmediatamente sentí la diferencia entre aplicar texturas seleccionadas para mi tipo de piel. Mientras más le ponía atención a cada paso de la rutina, mejor podría identificar cada producto y sus efectos en mi piel.

CAMBIOS REALES

A los 20 días fue el primer shock más grande. Mi piel opaca por el peróxido tenía luminosidad, las cicatrices más grandes se estaban desvaneciendo y el acné activo ya no era tan doloroso e inflamado. Y así siguieron los cambios, cada dia mucho mejor. Familia, amigos, incluso personas que apenas me hablaban, me hacían comentarios sobre la notoria diferencia. Eso fue reconfortante pero nada como recuperar la confianza en mí y que lo estaba logrando con disciplina. 

Aprendí y sigo aprendiendo sobre mí a través de mi piel. Identifiqué a prueba y error que elementos en mi estilo de vida (alimentación, actividad física, estrés) hacen brotar a mi piel propensa a acné. Mientras la piel va evolucionando, la rutina también. Así como fue con la exfoliación química, la cual comencé a utilizar dos meses después de iniciar.

LA RECETA A TODOS LOS PROBLEMAS DE LA PIEL

  • Esta receta existe, pero lleva muchos ingredientes en el que tú eres el más importante de todos:
  • Paciencia
  • Disciplina
  • Conocer tu piel
  • Aprender la función de los ingredientes que aplicas
  • Es un proceso
  • Los mejores resultados se obtienen cuando vienen del amor propio. 

Mi piel no es perfecta, la vida tampoco, y eso la hace única. 
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